Desigualdad o patriarcado? Una reflexión desde la conciencia de clase  y otras formas de dominación

Desigualdad o patriarcado? Una reflexión desde la conciencia de clase y otras formas de dominación

El patriarcado no tiene clase, pero el feminismo sí. Hay varios tipos de feminismos y el feminismo que tiene conciencia de hasta dónde permea verdaderamente el patriarcado es un feminismo de clase, anticapitalista, antirracista, anticolonial, y consciente de que distintas formas de opresión se retroalimentan. No quiero tomar aquí una actitud beligerante contra otros feminismos que no compartan las ideas que yo aquí voy a exponer. Lo que me gustaría es llamar la atención sobre el hecho de que, a pesar de que parece que en los últimos años se ha tomado conciencia de la cuestión de género, todavía el patriarcado como tal, y su inseparable relación con el estado, el capitalismo y la guerra, estén relegados a los núcleos duros del feminismo radical. Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre y decir basta al hecho de que parezca que la violencia de género, el reparto desigual de las tareas domésticas o la brecha salarial, son cosas diferentes entre sí, y que éstas y nuestro sistema político y económico no tienen nada que ver. Todas esas formas de violencia y explotación están ligadas y no se trata sólo de desigualdad. Ni siquiera se trata sólo de violencia física y emocional, se trata también de explotación y de control, de un sistema a fin de cuentas que desde la familia y la escuela hasta el trabajo y el estado reproduce dinámicas, relaciones y estructuras que sistemáticamente otorgan esa capacidad de control, explotación y de ejercer diferentes formas de violencia y opresión contra niñas, mujeres y ciertas masculinidades que se tachan de femeninas. Es por tanto difícil echar a un lado al patriarcado de manera independiente con leyes que simplemente atenúen aspectos de las relaciones de género.

El patriarcado tiene dos grandes pilares: el sexual y el económico. El control sexual es una forma de repartir la riqueza y el trabajo. Casilda Rodrigáñez argumenta que el patriarcado se ha desarrollado a base de reprimir y controlar la sexualidad femenina y maternal (tanto de las madres como de la prole) hasta convertirlas en objeto de satisfacción masculina, en algo doloroso o incluso en algo vergonzoso y reprobable. Las mujeres han perdido conciencia de sus úteros, sus orgasmos suelen reducirse al clítoris, sus partos suelen ser dolorosos y a l@s hij@s hay que separarlos pronto del regazo y el pecho materno. Como la propia Rodrigáñez ha estudiado, el paso de sociedades reguladas por el placer y lo matrístico (que no matriarcal, cf. Humberto Maturana) en el paleolítico y el neolítico a sociedades basadas en la ley de Dios, del rey o del librecomercio, indica en gran medida cómo nuestras instituciones políticas y económicas son en sí mismas instituciones patriarcales. Son instituciones que estructuran las relaciones políticas y económicas, incluyendo las familiares y sociales, en jerarquías donde el género impone una posición subordinada a la mujer y a lo femenino.

Esta posición subordinada tiene consecuencias sobre el reparto de poder simbólico y material, la riqueza y los tipos de trabajo. Es más, tal y como han apuntado teóricas de la economía de cuidados (aquí y aquí por ejemplo), la posición subordinada de la mujer juega un papel regulador en la economía puesto que permite que muchas tareas necesarias para la sociedad se sigan haciendo de manera gratuita o a muy bajo coste, para que otras puedan ser altamente remuneradas, incluso si su utilidad para la sociedad es escasa. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística de 2017, en España, un 84% de las mujeres se involucra en tareas domésticas frente a un 42% de los hombres, y un 95% frente a un 68% en el cuidado y educación diaria de hijos. Las mujeres en España emplean de media un 26% a trabajos no remunerados, además del 33.9% de las horas que emplean en trabajar. De la misma encuesta se desprende que las mujeres a tiempo completo pueden pasan un 65% de su tiempo trabajando entre un tipo de trabajo y otro. En los hombres esto se reduce a un 56.3%, haciendo una media de 14% de horas no remuneradas. Esto no es sólo una cuestión de desigualdad, o de cómo generaciones anteriores nos han legado el reparto de tareas domésticas y de cuidados, esto es un efecto de cómo el capitalismo patriarcal mantiene así el trabajo remunerado, los mejores salarios y el manejo de la economía en manos de los hombres – como algo natural – y a las mujeres como colectivo regulador dependiente de las obligaciones de cuidados y las necesidades del mercado.

Esta forma de regulación viene además sustentada por el sistema de clases, al que habría que añadir otras formas de opresión como la raza, la etnia o la edad. Cuanto más poder adquisitivo, más posibilidades de acceso a puestos mejores pagados, menos trabajo no remunerado y viceversa. Ya lo decía el antropólogo Paul Willis: los hijos de curritos generalmente terminan siendo curritos. En los últimos años en España los trabajos manuales intensivos en la agricultura, la construcción, el turismo y los servicios del hogar han sido copados por personas inmigrantes. Esto ha provocado a su vez un incremento de la pequeña burguesía española (blanca, paya), sobre todo en el período anterior a la crisis. A pesar de que la productividad de estas personas ha sido la base de la expansión económica hasta el 2008, fueron las inmigrantes, las más castigadas por la crisis – casi ¼ del total de empleos perdidos entre el 2008 y el 2013 estaban ocupados por inmigrantes. La capacidad que tiene la economía para enriquecer a unos sectores de la población en detrimento de otros se basa precisamente en la estratificación por clase, género, color, edad, etc.

Terminar con esta explotación sistemática o incluso empezar a desmontarla no implica que más mujeres tengamos acceso a esos puestos lucrativos y de responsabilidad sino que hagamos un examen crítico de porqué ciertos trabajos están remunerados, y cómo, y otros no. A lo primero que nos lleva tal examen es a darnos cuenta de que luchar por la igualdad de género sin luchar por la igualdad de clases es una hipocresía. Pero no quiero aquí enarbolar la bandera de la igualdad. Como lo han dicho feministas negras desde Estados Unidos a Nigeria: luchar contra una forma de desigualdad y no por otra no sólo hace invisible el verdadero funcionamiento de los sistemas de opresión, sino que hace la lucha poco efectiva. Si queremos que cambien las cosas, verdaderamente nos tenemos que plantear el fin del patriarcado, y con él, todos los sistemas de opresión. Es más, como ya lo apuntaban nuestras compañeras de Mujeres Libres, el fin del estado y el capitalismo no provocará el fin del patriarcado, ni el fin del estado y el capitalismo se logrará sin el fin del patriarcado.

El problema que tenemos las mujeres, es que hablar en estos términos, como hablar en términos de ‘capitalismo´, ‘estado, etc’ está bien enraizado en el campo de lo ‘utópico’, ‘lo imposible’, ‘lo radical’, o cualesquiera otros términos represivos. Pero para entender que es posible cambiar tenemos que darnos cuenta de que tanto el patriarcado, como las clases, el estado y el capitalismo no son algo natural o permanente. Son algo creado históricamente. Y como legado histórico-político y social se pueden cambiar, y tenemos la obligación de cambiarlos para las generaciones posteriores.

Las investigaciones antropológicas y arqueológicas de los últimos tiempos están desmontando la narrativa común de la humanidad que es algo como sigue: éramos seres salvajes viviendo en comunidades pequeñas y a medida que hemos ido creciendo en número, sobretodo gracias a la agricultura y al asentamiento sedentario han surgido estructuras políticas y militares complejas y nuestra sociedad actual es la consecuencia natural de ese proceso. Mentira. La evidencia muestra que desde tiempos del paleolítico superior y el neolítico han existido sociedades con estructuras jerárquicas que han sido desmontadas para pasar a ser sociedades más igualitarias y viceversa. Como afirman David Graeber y David Wengrow:

«la evidencia arqueológica sugiere que en los asentamientos con alta variabilidad climática de la última era glaciar, nuestros ancestros remotos se estaban comportando de manera bastante similar: cambiando constantemente entre sistemas de organización social… y sobre el entendimiento de que ningún orden social era fijo o inmutable»

Es posible que el camino tenga que ser hecho a través de pequeñas metas y pequeñas victorias. La #huelgafeminista es una de ellas y está empezando a consolidarse. Si persistimos, es posible que lleguemos a un paro total que provoque cambios necesarios. No es la primera vez. En Estados Unidos en 1909 las mujeres pararon la ciudad de Nueva York para mejorar sus salarios y reducir las horas. En 1961 las mujeres comenzaron una huelga contra la carrera nuclear que empujó al presidente Kennedy a firmar el tratado de prohibición de pruebas nucleares. En Islandia en 1975 un paro de mujeres seguido por el 90% de las mujeres consiguió pasar leyes equitativas al día siguiente en el parlamento. La lucha de las mujeres es larga y digna. Pero no debemos olvidar el objetivo final. Luchemos por una sociedad libre, sin violencia ni explotación.

Marta Íñiguez

¡8 DE MARZO HUELGA GLOBAL!

¡8 DE MARZO HUELGA GLOBAL!

Como USI consideramos importante relanzar este año también la movilización del 8 de Marzo en los lugares de trabajo, productivo y reproductivo.

La opresión de género desde siempre es parte del proceso de acumulación capitalista; las mujeres han sufrido la extracción de valor del trabajo no pagado o escasamente retribuido.

A tareas definidas como específicamente femeninas, como el trabajo reproductivo y el cuidado de la prole y del ambiente familiar, se han sumado partes fundamentales del trabajo asalariado también. De hecho, a través de un largo proceso, desde el siglo XIX, con el trabajo doméstico a destajo y, luego, las primeras integraciones del trabajo femenino en las fábricas, hasta hoy en día, el trabajo femenino ha adquirido una gran importancia en el ámbito productivo también.

En la producción surgió desde el principio la disparidad salarial entre trabajadores y trabajadoras, mientras que en la reproducción, que comprende no solo la reproducción propiamente dicha, sino también todos los trabajos de cuidado que permiten la manutención, la reproducción y la supervivencia de la mano de obra, como el trabajo doméstico, los gobiernos crearon una serie de medidas que tenían como objetivo controlar las elecciones de las mujeres sobre sus cuerpos: las normas que antes negaron y luego limitaron el acceso al aborto, a la contracepción y de hecho la libre sexualidad.

De la misma manera desde el final del siglo XIX hasta hoy en muchos países occidentales los movimientos feministas han logrado conquistas objetivas: acceso a la contracepción, reformas del derecho de familia, aborto, divorcio y posibilidad de participar en el sistema liberal-democrático a través del voto.

No obstante las conquistas logradas en el siglo pasado, el cuerpo de las mujeres sigue siendo reglamentado, sometido a la agresión y al control de gobiernos y patriarcado, considerado algo para gobernar según las normas de la moral vigente, que refleja las necesidades de la clase dominante. Es suficiente pensar en las dificultades que existe aún hoy para obtener aborto o contracepción, incluso en muchos países occidentales. El mayor ejemplo de esta idea de la mujer como sujeto inferior para tutelar o como presa es la legitimación de la violación justificada aún hoy en día por la representación de la mujer como provocadora de supuestos “instintos masculinos”, oprimida bajo el estereotipo de santa o de puta. Otra cuestión fundamental es la violencia doméstica en el interior de la familia, desde la obligación al trabajo reproductivo hasta la misma violencia sexual, que todavía en la mayoría de los casos se desarrolla dentro de los núcleos familiares y que es la explicación de la necesidad patriarcal de reafirmar continuamente el dominio masculino.

En el ámbito laboral aún hoy podemos ver fuertes discriminaciones, como la disparidad salarial nunca superada, la maternidad no garantizada, las violencias de tipo sexual calladas por el miedo a perder el trabajo; de esta manera, la violencia de género se cruza naturalmente con la opresión de clase, así como se cruza con la cuestión racial. Lo vemos hoy con la graves discriminaciones que sufren las mujeres emigrantes, que se pueden mayormente chantajear, discriminadas porque mujeres, proletarias y extranjeras. Lo vemos en el acceso no garantizado a los servicios de salud, la mayor dificultad para encontrar estructuras de apoyo en los casos de relaciones violentas en sus familias, la amenaza continua de la expulsión hacia países donde la condición femenina es aún peor.

Hoy, sin embargo, el cuerpo de las mujeres también es objeto de propaganda electoral en cuestión de seguridad, la defensa de las mujeres es la motivación para controlar y militarizar cada vez más nuestras ciudades, además de legitimar violencias y restricciones de movimiento. El cuerpo femenino es visto como “bien nacional” para poner bajo protección, la subjetividad individual es negada.

La discriminación de género sigue siendo una de las muchas contradicciones de la sociedad que categoriza a las mujeres como víctimas para ayudar, como objetos de la propiedad exclusivamente masculina, como personas incapaces de elegir y defenderse ella mismas. Con dificultad las mujeres se consideran sujetos pensantes, en condiciones de elegir, autodeterminarse y, sobre todo, de defenderse.

La lucha feminista procede al mismo paso con la lucha de clase y con la lucha antirracista, combate para quebrar las actuales relaciones de poder, porque sólo con la interseccionalidad, con la capacidad de construir relaciones entre luchas solo aparentemente separadas, se podrá derribar la cultura patriarcal de que están imbuidos el capitalismo y el estatalismo.

La USI invita a tod@s y l@s trabajador@s, a tod@s l@s estudiantes a echarse a las calles de todo el mundo, a hacer huelga en el trabajo productivo y reproductivo también, para quebrantar el actual sistema de dominio, para construir una sociedad de individuos libres, solidarios, iguales.

¡SI TOCAN A UNA NOS TOCAN A TOD@S!

USI

“El pan nuestro de cada día”

“El pan nuestro de cada día”

De cara al cercano 8 de marzo no puedo sino dedicar unas líneas a un problema, tan importante como vergonzoso, y que afecta a más de la mitad de la población en este país: la discriminación hacia las mujeres, y aunque esto lo contempla la constitución en su artículo 14, se vulnera un día detrás de otro nuestro derecho a la igualdad.

Desde que nacemos se nos impulsa a asumir unos roles, unas enseñanzas estereotipadas como niñas o como niños, y nos meten a fuego una fuerte jerarquización así como la asunción de la existencia de dos géneros (quedando fuera de ese concepto binario la diversidad) y a su vez uno fuerte y uno débil, en vez de enseñarnos a ser personas y educarnos en la igualdad. Pero nuestros padres/madres aunque intentaron hacerlo lo mejor que podían, ellos también estaban educados en la misma historia. Todo esto es sumamente importante para el futuro desarrollo y comportamiento, ya que la infancia es el período de mayor aprendizaje.

Cuando tenemos edad para empezar a trabajar todo el peso de la jerarquía androcéntrica que históricamente ha gobernado, acentuado aquí con la pasada dictadura, recae sobre nosotras, todo unido al sistema explotador-capitalista al que le conviene mantener la sempiterna división: unos más arriba y otros más abajo. Es esa precisamente la cuestión, dar poder a unos sobre otros, ya sea en forma de riqueza o privilegios, pero el caso es mantener la división a toda costa y así el sistema goza de un individualismo cada vez más exacerbado.

Muchas mujeres han renunciado y renuncian al mundo laboral para así poder encargarse del hogar y de los cuidados que tradicionalmente hemos realizado nosotras, existiendo todavía un gran desequilibrio a la hora de asumir estas tareas.

Pero hoy día la gran mayoría estamos obligadas y obligados a trabajar para poder pagar hipoteca, alquiler, coche y demás; cosa que ha afectado directamente a la sobrecarga de tareas entre las mujeres con o sin núcleo familiar, teniendo que ocuparse del trabajo, la casa, la comida, los/as niños/as, los/as ancianos/as, casi convirtiéndose en una superwoman.

Para solventar este problema se deberían mejorar y aumentar los servicios públicos en materia de personas dependientes, para así poder descargar y aliviar un poco esas actividades no remuneradas, tras jornadas de ocho o más horas de trabajo por un sueldo de mierda, que es un 23% menor que el de los hombres, con mayor temporalidad, menos puestos a tiempo completo, más acoso laboral, y todo eso contando con que nos contraten, porque el paro femenino se sitúa ya por encima de los dos millones, medio millón más que el masculino (y eso que sus cifras tampoco son nada alentadoras).

Pues esto sucede todos los días, así como el acoso sexual, la violencia en el seno doméstico, los estereotipos de belleza, la presión social para tener novio-marido-hijos, en ese orden y sin satisfacer nunca la necesidad que parece que tiene mucha gente de manejar nuestras vidas, el trato infantilizador, paternalista y protector al que nos vemos sometidas y otras tantas y tantas cosas que seguro me quedan en el tintero.

Ante todos estos atropellos a la igualdad, desde CNT tenemos que decir que nosotras no queremos un nuevo discurso que supere el machismo reemplazándolo por su contrario, no queremos más abusos políticos, ni sociales, ni laborales, ni sexuales, no queremos cargos políticos ni puestos de responsabilidad en las grandes empresas, no queremos ser mujeres militares ni mujeres religiosas; sólo queremos que todas las discriminaciones terminen de una vez, queremos ser nosotras, las obreras, las que alcemos la voz; todas y todos juntos ejerciendo la solidaridad entre las personas.

Paremos todas el 8 de marzo, pero que no sea ése el único día de lucha, porque hay que desandar todo un camino muy largo.

Para todo esto compañeras, la conquista empieza por nosotras, y con el apoyo en la lucha, nos desprenderemos por fin de las conductas jerárquico-capitalistas. Luchemos por la verdadera igualdad. Porque nadie es más que nadie.

Gloria Muñoz

 

 

“Ni obreras explotadas en las fábricas ni esclavas en el hogar o la familia: ¡Por una sociedad sin amos ni señores, comunista libertaria, de hombres y mujeres libres!”

Teresa Claramunt

EN DEFENSA DE LA HUELGA GENERAL MUNDIAL FEMINISTA: #8M

EN DEFENSA DE LA HUELGA GENERAL MUNDIAL FEMINISTA: #8M

El momento actual exige, y esta necesidad es urgente, la unión, solidaridad y lucha de todas las mujeres a través de una huelga feminista de la clase trabajadora en territorio brasileño y mundial.

Un nuevo ciclo del capitalismo y del patriarcado se ha instalado en los gobiernos de los Estados nacionales. En Brasil, el gobierno actual del presidente del PMDB (Partido del Movimiento Democrático de Brasil), que golpeó a una compañera de lista electoral del PT (Partido Trabalhista). Ambos realizaron, cada uno a su manera, persecución a trabajadores, reformas antiobreras y la precarización de las relaciones de trabajo. En el caso de las mujeres, llegó a dejar a voluntad de la empresa el permiso de maternidad y lactancia durante el trabajo. Los empresarios capitalistas brasileños y extranjeros están satisfechos con la nueva legislación laboral que repite leyes de principios del siglo pasado. Lejos de querer el bienestar de los trabajadores y trabajadoras, pretende explotarlos.

Estos explotadores del siglo XXI ya usan máquinas y programas informáticos que sustituyen trabajadores en diversos sectores productivos. Mientras, montoneras de jóvenes y gente de edad sin trabajo y sin ayudas sociales solo alcanzan a convertirse en mano de obra barata y beneficio cierto.

¿Motivos para ir a la huelga?

-Impedir la reforma de la S. Social.

-Reconquistar derechos robados en la Reforma Laboral del 2016.

-Eliminar el acoso y los abusos sexuales en el mundo del trabajo.

-Establecer definitivamente el trabajo como derecho social inalienable.

-Eliminar el impuesto sindical.

-Eliminar el Sindicato Único, por la libertad de auto-organización de los trabajadores y trabajadoras.

Llamamos a todo el mundo para fortalecer y realizar la huelga solidaria. El 8 de marzo vamos a las calles a iniciar la batalla para la conquista de una vida mejor para nosotros y nosotras, nuestros hijos y mayores.

Ya basta de explotación.

Ya basta de asedio.

Ya basta de patriarcado.

Ya basta de machismo.

Ya basta de capitalismo.

Vivan las mujeres trabajadoras. Viva la libertad.

Juntas paramos. Juntas avanzamos.

Todas organizan. Todas luchan. Todas libres.

Liga anarquista de Rio de Janeiro


Em defesa da Greve Geral Mundial Feminista: #8m

O momento exige e a necessidade é urgente para o ajuntamento, solidariedade e luta de todas a mulheres através de uma greve feminista da classe trabalhadora em território brasileiro e planetário.

Um novo ciclo do capitalismo e do patriarcalismo se instalou nos governos de Estados nacionais. No Brasil o governo atual do presidente do PMDB que golpeou sua companheira de chapa do PT. Os quais realizaram, ambos a seu modo, a perseguição a trabalhadores e reformas antitrabalhadores realizou a precarização das relações de trabalho, no caso das mulheres a precarização chegou a deixar a cargo da empresa a permissão de licença maternidade, amamentamento durante o período de trabalho.

Empresários capitalistas brasileiros e estrangeiros estão satisfeitos com a nova legislação trabalhista que repete leis do início do século passado. Longe de quererem o bem estar do trabalhador para os explorar. Estes exploradores do século 21 já usam máquinas e aplicativos que substituíram trabalhadores em diversos setores. Amontoados de jovens e idosos sem trabalho e sem garantias sociais lhes oferecem mão de obra barata e lucro certo.

Motivos para ir a greve?

Impedir a reforma da previdência; reconquistar direitos roubados na reforma trabalhista em 2016; extinguir o assédio e abuso sexual no mundo do trabalho; redução da carga horária de trabalho sem redução salarial; estabelecer definitivamente o trabalho como direito social inalienável; extinguir o imposto sindical; extinguir o
sindicato único pela liberdade de auto-organização das pessoas trabalhadoras.

Chamamos à toda gente para fortalecer e realizar a greve solidária. Em 8 de março de 2018 vamos às ruas iniciar as batalhas para conquista de uma vida melhor para nós, para nossas crianças e idosos hoje.

Já basta de exploração.

Já basta de assédio.

Já basta de patriarcalismo.

Já basta de machismo.

Já basta de capitalismo.

Viva as mulheres trabalhadoras, viva a liberdade.

Juntas paramos. Juntas avançamos.

Todas organizam, todas lutam, todas livres.

¡Nada de nosotras sin nosotras! ¡Contra la feminización de la pobreza!

¡Nada de nosotras sin nosotras! ¡Contra la feminización de la pobreza!

Ya sea en las relaciones privadas, en el trabajo o en la esfera pública, las mujeres1 se enfrentan continuamente a la discriminación, las desventajas estructuales o la violencia sexual. Las mal llamadas políticas de igualdad hacen de ellas, cada vez más, trabajadoras “utilizables”. Al igual que los hombres, se enfrentan a condiciones de explotación en cada una de estas áreas. No obstante, las estructuras del patriarcado, junto con el sistema capitalista, hacen que se atribuya un valor menor a las mujeres y a su trabajo. La socialización predominante del género y las políticas educativas vigentes refuerzan su imagen prevalente como cuidadoras, no solo en el conjunto de la sociedad, sino también en las propias mujeres. En comparación a los hombres, se les paga menos en el mercado laboral por el mismo trabajo o por tareas que se perciben y se valoran como “trabajo femenino”. Como resultado de esto, están más expuestas a la precariedad y se ven amenazadas más a menudo por el desempleo de larga duración y por la pobreza (en la vejez). Esto es lo que se conoce como “feminización” de la pobreza.

Un salario menor y el abuso o el acoso sexuales forman parte de la explotación en las condiciones laborales, pero también son formas de discriminación contra las mujeres que están presentes fuera del centro de trabajo. En la esfera privada, las mujeres adoptan rasgos de género tradicionales, al realizar tareas que se cree que les corresponden en exclusiva y que están, por lo tanto, asociadas con el género femenino. Esto significa que se hacen cargo de los cuidados no retribuidos, las tareas domésticas y la educación. Al mismo tiempo, los cuidados, tareas domésticas, atención a niños y niñas y el trabajo sexual, se pueden comprar en el mercado capitalista, en el que las tareas se reparten conforme a divisiones de género. No obstante, el trabajo asignado al género femenino está mal pagado, es temporal, ilegal, acarrea un estigma y en su mayor parte no está cubierto por la seguridad social. Aunque las mujeres precarizadas realizan un trabajo fundamental en la sociedad, ellas mismas se ven limitadas en el modo en que pueden conformar sus propias vidas.

Conscientes de estas limitaciones socio-económicas, se ha formado la Iniciativa Feminista de FAU (Fem*FAU). Su objetivo es contribuir a la lucha de las mujeres para su emancipación en la vida cotidiana, es decir, en el centro de trabajo, en la oficina de empleo, en el sindicato y también en la esfera privada. Su escasa participación en los sindicatos nos ha llevado al punto en el que nos tenemos que volver a plantear el siguiente interrogante: ¿para qué necesitan las mujeres a los sindicatos? En nuestras reuniones de Fem*FAU hemos analizado los problemas de las afiliadas a FAU, tales como los cuidados no pagados, el sexismo en el centro de trabajo, los derechos de las trabajadoras sexuales y las relaciones de género jerárquicas. Así, como sindicato de base que persigue una sociedad igualitaria, FAU está retomando estos puntos de forma explícita. ¡No puede haber una crítica del capitalismo sin una crítica del patriarcado! Las mujeres necesitan un sindicato que les permita organizarse por sí mismas. Por eso, trabajamos juntas para desarrollar una estrategia que no solo se enfrente a su falta de participación en los sindicatos, sino que lo haga con la discriminación en todas las áreas de la sociedad. El conjunto de nuestras actividades es muy amplio: desde asesoramiento contra el sexismo, el desarrollo de conceptos teóricos, la organización de las trabajadoras del sexo, empleadas en el ámbito de los cuidados o dependientas, hasta la creación de redes internacionales. Al permitir el intercambio entre las integrantes de FAU en un nivel teórico y práctico, les da la oportunidad de proponer y desarrollar ideas concretas y prácticas sindicales en las secciones locales de FAU.

Al agrupar a mujeres, Fem*FAU espera que cobren conciencia de las desigualdades estructurales existentes y las apoya en su auto-organización, para reclamar mejores condiciones de vida y laborales. Como demuestra nuestra experiencia, dirigir nuestras prácticas sindicales al “trabajo femenino” hace que aumente la proporción de afiliadas. Dado que son ellas las que más a menudo realizan los trabajos precarios, FAU, como sindicato de base, les permite organizarse de forma autónoma y conformar sus vidas activamente en todas las áreas. El apoyo mutuo, en la forma de un “sistema de amigas-acompañantes”, se dirige a facilitar su incorporación a las estructuras del sindicato, especialmente en el caso de las afiliadas a FAU que no participan en un sistema laboral asalariado tradicional.

Como auto-organización de las personas empleadas y desempleadas, buscamos mejorar nuestras condiciones de vida y laborales. Esto se consigue, concretamente, a través de los conflictos en los centros de trabajo, así como a través del esfuerzo cultural y educativo anarcosindicalista, la solidaridad y el apoyo mutuo en la vida diaria. No estamos ligadas a los intereses de un Estado ni una Nación, sino al interés común de trabajadores y trabajadoras de todo el mundo por liberarse a sí mismas de la explotación económica y la opresión social. Buscamos superar el capitalismo, el cual, como orden económico dominante a nivel mundial, es un obstáculo central en la emancipación social y la autodeterminación individual. Como sistema de explotación de unas personas por otras, el capitalismo puede ser abolido por la acción colectiva de los trabajadores y las trabajadoras.

Por todo ello, en el espíritu del 8 de marzo, hacemos un llamado a la solidaridad con todas las mujeres, a apoyarlas en sus luchas cotidianas, sean en la esfera privada o en el centro de trabajo. ¡Organicémonos en la lucha por unas mejores condiciones de vida y laborales! ¡La solidaridad es nuestra arma!

Fem*FAU-Initiative
(femfau-kontakt@fau.org)
Freie Arbeiterinnen- und Arbeiter-Union (FAU)
https://www.fau.org

1 incluidas las personas no binarias


Nichts Über Uns Ohne Uns! Lasst uns die Feminisierung der Armut bekämpfen!

Egal ob in der Familie, am Arbeitsplatz oder im öffentlichen Raum – Frauen* stoßen immer wieder auf Diskriminierung, strukturelle Benachteiligung oder sexuelle Gewalt. Gleichstellungspolitik verfolgt mehr und mehr das Ziel, Frauen* zu verwertbaren Arbeitnehmer*innen zu machen. Genau wie Männern* begegnen Frauen* in jedem der genannten Bereiche ausbeuterischen Bedingungen. Jedoch führen patriarchale Strukturen gemeinsam mit den kapitalistischen Verhältnissen dazu, dass Frauen* und ihren Tätigkeiten weniger Wert beigemessen wird. Die vorherrschende geschlechtsspezifische Bildung und Erziehung verstärken das Bild von Frauen* beispielsweise als emotionale Care-Arbeiter*innen und zwar nicht nur in der Gesellschaft, sondern auch bei Frauen* selbst. Das Resultat ist, dass sie auf dem Arbeitsmarkt für ihre Arbeit schlechter bezahlt werden als Männer*, sowohl für die gleiche Arbeit als auch für Arbeiten, die als „Frauen*tätigkeiten“ wahrgenommen und bewertet werden. In der Folge sind sie häufiger prekären Arbeitsbedingungen ausgesetzt und öfter von Arbeitslosigkeit und (Alters-)Armut bedroht, es findet also eine „Feminisierung der Armut“ statt.

Niedrigere Löhne, Schikanen oder sexuelle Belästigung sind Teil der ausbeuterischen Arbeitsbedingungen und Formen der Diskriminierung von Frauen*, die sie nicht nur am Arbeitsplatz erfahren. So übernehmen Frauen* im Privaten die tradierte, ihrem Geschlecht zugeschriebene Rolle, was für sie unbezahlte Fürsorge-, Haushalts- und Erziehungsarbeit bedeutet. Gleichzeitig wurden solche Aufgaben, wie Pflegearbeit, Haushaltshilfe, Kinderbetreuung sowie auch Sexarbeit entlang den Geschlechterlinien auf dem kapitalistischem Markt käuflich zugänglich gemacht. Diese Arbeiten sind jedoch unterbezahlt, befristet, illegalisiert, stigmatisiert und bleiben mehrheitlich ohne soziale Absicherung. Obwohl die prekarisierten Frauen* meistens lebenswichtige Arbeiten in der Gesellschaft übernehmen, haben sie selbst einen geringeren Spielraum, um ihr eigenes Leben zu gestalten.

Sich dieser sozio-ökonomischen Zwänge bewusst, hat sich innerhalb der FAU eine Feministische Initiative (Fem*FAU) gegründet, die den Kampf der Frauen* um ihre Selbstbestimmung im Alltagsleben, z.B. am Arbeitsplatz, beim Jobcenter, in der Gewerkschaft, aber auch in der Familie unterstützt. Um der Unterrepräsentation von Frauen* in der Gewerkschaft entgegenzuwirken, gilt es die Frage zu beantworten: Wozu brauchen Frauen* Gewerkschaft? Während unseren Fem*FAU-Treffen haben wir u.a über folgende Probleme der FAU-Mitglieder diskutiert: unbezahlte Reproduktionsarbeit, Sexismus am Arbeitsplatz, Rechte von Sexarbeiter*innen und hierarchische Geschlechterverhältnisse. Als Basisgewerkschaft, die für eine gleichberechtigte Gesellschaft kämpft, nimmt sich die FAU diesen Themen nun erneut explizit an. Es gibt keine Kritik am Kapitalismus ohne die Kritik am Patriarchat! Frauen* brauchen eine Gewerkschaft, die es ihnen ermöglicht, sich selbst zu organisieren. Deshalb arbeiten wir gemeinsam an einer Strategie, die nicht nur der Unterrepräsentation von Frauen* in der gewerkschaftlichen Praxis entgegenwirkt, sondern auch den Benachteiligungen in allen Bereichen der Gesellschaft aktiv entgegentreten kann. Das Praxisspektrum ist dabei weit gefasst, von anti-sexistischer Beratung, Auseinandersetzung mit theoretischen Konzepten über Organisation von Sexarbeiter*innen, Erzieher*innen oder Einzelhandelskauffrauen* bis hin zu internationaler Vernetzung. Der Austausch der FAU-Mitglieder, sowohl auf theoretischer als auch auf praktischer Ebene, bietet ihnen die Möglichkeit, konkrete Ideen in die lokalen FAU-Syndikate zu tragen und umzusetzen.

Mit der Vernetzung von Frauen* will Fem*FAU das Bewusstsein für die bestehenden strukturellen Ungleichheiten schärfen und sie dabei unterstützen, sich im Kampf für bessere Lebens- und Arbeitsbedingungen zu organisieren. Unsere Erfahrungen zeigen, dass sich durch die Fokussierung der gewerkschaftlichen Arbeit z. B. in Frauen*-dominierten Bereichen auch der Frauen*Anteil in der Gewerkschaft erhöht. Da es meistens Frauen* sind, die prekäre Jobs ausüben, bietet ihnen die FAU als Basisgewerkschaft eine Gelegenheit, sich zu organisieren und anhand des Wissens- und Erfahrungsaustauschs ihr Leben in allen Bereichen aktiv zu gestalten. Durch gegenseitige Unterstützung z. B. in Form von „Buddy-Systemen“ sollen einladende und niedrigschwellige Strukturen vor allem FAU-Mitgliedern, die keiner klassischen Lohnarbeit nachgehen, den Einstieg erleichtern.

Als Selbstorganisation von Lohnabhängigen, also Arbeiter*innen, Angestellten, Arbeitslosen, Schüler*innen und Student*innen, streben wir danach, unsere Arbeits- und Lebensbedingungen zu verbessern. Dies geschieht insbesondere durch gewerkschaftliche Kämpfe, aber auch durch anarchosyndikalistische Kultur- und Bildungsarbeit, Solidarität und gegenseitige Hilfe im Alltag. Wir sind nicht an das Interesse einer Nation oder eines Staates gebunden, sondern an das gemeinsame Interesse aller Lohnabhängigen weltweit, sich von wirtschaftlicher Ausbeutung und sozialer Unterdrückung zu befreien. Wir streben danach, den Kapitalismus zu überwinden, der als dominierende Wirtschaftsordnung der Welt ein zentrales Hindernis für soziale Emanzipation und individuelle Selbstbestimmung darstellt. Nur durch kollektives Handeln können wir der kapitalistischen Ausbeutung etwas entgegensetzen.

Deshalb rufen wir in der Tradition des 8. März zur Solidarität mit allen Frauen* auf, um ihre alltäglichen Kämpfe, egal ob zu Hause oder am Arbeitsplatz, zu unterstützen. Organisieren wir uns gemeinsam im Kampf für bessere Lebens- und Arbeitsbedingungen für alle! Solidarität ist unsere Waffe!

Fem*FAU-Initiative
(femfau-kontakt@fau.org)
Freie Arbeiterinnen- und Arbeiter-Union (FAU)

Juntas paramos, juntas avanzamos – 2. Huelga General 8M

Juntas paramos, juntas avanzamos – 2. Huelga General 8M


La Confederación Nacional del Trabajo apoya al llamamiento de huelga de los movimientos feministas convocando huelga general para el 8M.
Porque creemos que la violencia económica debe seguir encontrándonos de frente.
Porque reconocemos el inmenso valor del cuidado, tan interesadamente obviado por el capitalismo salvaje.
Porque creemos que la violencia sexual, al fin en cuestión, al fin fuera del armario, nos afecta en todas las dimensiones de la vida y atenta contra la libertad tanto íntima como pública.
Porque creemos en la necesidad de defender la diversidad afectivo-sexual, en una sociedad en la que la libertad sexual permita que cada cual haga con su cuerpo, su género o su sexualidad lo que desee.
Porque saludamos la compañía de los feminismos racializados, tan necesarios, de los que tanto tenemos que aprender de nuestro propio privilegio.
Por todo ello, el 8 de marzo saldremos a la calle, y animamos a todas y todos a participar en una movilización que impulse las olas de esta marea morada.

«El sector de cuidados es esencial y sin nosotras este servicio no funciona»

«El sector de cuidados es esencial y sin nosotras este servicio no funciona»

Entrevista a Concepción Lastra, cuidadora y delegada sindical de CNT.

Las y los asistentes de ayuda domiciliaria, un sector que realiza tareas esenciales en nuestra sociedad, denuncia la situación de precariedad y explotación en que se encuentra a lo largo y ancho del Estado.

En Santander, la UTE QSAD, empresa con la que el Instituto Cántabro de Servicios Sociales —del gobierno del PRC-PSOE— subcontrata el servicio de atención a personas mayores y dependientes impone a las cuidadoras condiciones leoninas sin apenas resistencia por parte de CCOO, según denuncian las trabajadoras. Concepción Lastra, delegada sindical de CNT nos explica en qué condiciones se encuentran y su lucha sindical. Lo tiene muy claro: «Si no trabajan por ti, que no decidan por ti».

CNT: ¿En qué consiste la ayuda a domicilio que prestáis?
CONCEPCIÓN LASTRA: Es un servicio con una serie de actuaciones preventivas, rehabilitadoras, formativas y de atención personal y doméstica realizas por personal cualificado llevadas a cabo en el domicilio de las personas en situación de dependencia, con el fin de prestar apoyo y atender sus necesidades básicas permitiendo la permanencia de los usuarios dependientes en su entorno y también prestando apoyo a sus cuidadores familiares.

CNT: ¿Es un sector muy feminizado?
CONCEPCIÓN LASTRA: Sí, aunque la dirección y dueños de estas empresas son mayoritariamente hombres.

CNT: ¿De dónde surgen el conflicto que tenéis ahora?
CONCEPCIÓN LASTRA: Esto ya se viene fraguando desde septiembre 2015, con la adjudicación de UTE QSAD ( diciembre 2015) que se quedó dos lotes, la zona 2 y la zona 3 que es la que nos ocupa. Pues bien, ya entonces la empresa QSAD empezó con las modificaciones en las condiciones de trabajo: hubo reducciones de jornada, cambios de categoría, dejar de pagar los kilometrajes etc., y ya en una reunión en septiembre 2015 con UGT las delegadas que había entonces y los asesores del sindicato nos dijeron que la nueva empresa “pintaba bien”, pero que no le parecía bien a la empresa el sistema de turnos 6/2 —trabajar seis días, descansar dos— con el que nos subrogaron, por lo tanto había que cambiarlo. El asesor que se jubilaba (Antonio Gázquez) de UGT dijo que 5/2 —cinco días, dos libranzas— y la asesora que quedaría en su puesto (Margarita Pelayo), nos dijo que sería un 4/2 —cuatro días se trabaja, dos se descansa—. No pudieron hacerlo entonces, y solo se solicitó a esta empresa un calendario laboral como tienen en la zona 2, pero aprovenchado la mayoría de la sección sindical de las trabajadoras independientes en el comité de empresa y a petición suya con apoyo de UGT nos pretenden imponer esta modificación a todas luces ilegal, ahora en el 2018, porque se va a sacar a subasta el servicio en el 2019. De esta forma nos subrogan aún más baratas.

CNT: ¿Qué solicita la sección sindical de CNT? ¿Y los otros sindicatos?
CONCEPCIÓN LASTRA: Lo que queremos ahora es impedir que se lleve a cabo tal modificación y nos respeten las condiciones en las que estamos, con las que fuimos subrogadas, y de ahí recuperar los derechos perdidos a lo largos de los años de subcontratación. También es nuestro objetivo mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras, por lo que lucharemos por conseguir nuevas mejoras. Y que el servicio vuelva a ser público: eso es lo más importante. Quitando el Sindicato Unitario, que está en esta lucha, los demás sindicatos no han hecho nada para evitar la pérdida de derechos y han contribuido a la precarización de nuestras condiciones laborales. Es más, han desunido a la plantilla, y se ha dado el caso de una compañera, por hablar conmigo, literalmente me dijo que la pusieron “verde”. Considero que este no es el camino, sino que nos debemos de unir aunque sea entre nosotras como trabajadoras, puesto que tenemos los mismos problemas y luchas.

CNT: ¿Hay denuncias previas a esta?
CONCEPCIÓN LASTRA: Sí, tanto por modificaciones por reducciones de jornada, por kilometrajes, por despidos, por conciliación familiares etc.

CNT: ¿Cómo se aprovechan las empresas? ¿Cuáles son sus procedimientos?
CONCEPCIÓN LASTRA: En la puja de la subasta del servicio, pujan a la baja con ofertas temerarias y, claro, lo consiguen, pero eso no es viable y luego con sus predicciones de lo que esperan ganar, que luego no se cumplen, porque son absolutamente codiciosos, pretenden sacarlo de las trabajadoras y de las copagos de los usuarios. En la actualidad, la nueva propuesta de esta empresa es que el gobierno de Cantabria les pague más por hora prestada por usuario. Eso sí, contribuyendo las arcas públicas en su propio beneficio. Sus procedimientos ya son bien sabidos: abaratan costes, a través de precarizar a las trabajadoras. Hay que recordar que hacemos constantes desplazamientos en prestación del servicio —trabajan en distintos pueblos en un mismo día, atendiendo a gente mayor y dependiente que lo necesita—, con nuestro propio vehículo y sin apenas gastos de kilometraje por parte de la empresa, ya que lo costeamos las trabajadoras. Teniendo a su total disponibilidad a las trabajadoras, con el consabido “me debes horas”, debido a que a menudo no nos encomiendan servicios suficientes para completar las jornadas.

CNT: ¿Hacen algo las administraciones?
CONCEPCIÓN LASTRA: Nada, aun teniendo pleno conocimiento de tales prácticas.

CNT: ¿Qué dirías a alguien que se encuentre en tu situación?
CONCEPCIÓN LASTRA: Que luchen por su puesto de trabajo y por unas condiciones dignas, que se puede conseguir, uniéndonos, porque somos un sector esencial y sin nosotras este servicio no funciona. También que pierdan el miedo, que no estamos solas, que desde CNT pedimos su solidaridad, ya que tendrán la nuestra. Porque no somos máquinas de hacer dinero, somos seres humanos y como tal debemos ser tratadas. Si no trabajan por ti, que no decidan por ti.

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