Juntas paramos, juntas avanzamos – 2. Huelga General 8M

Juntas paramos, juntas avanzamos – 2. Huelga General 8M


La Confederación Nacional del Trabajo apoya al llamamiento de huelga de los movimientos feministas convocando huelga general para el 8M.
Porque creemos que la violencia económica debe seguir encontrándonos de frente.
Porque reconocemos el inmenso valor del cuidado, tan interesadamente obviado por el capitalismo salvaje.
Porque creemos que la violencia sexual, al fin en cuestión, al fin fuera del armario, nos afecta en todas las dimensiones de la vida y atenta contra la libertad tanto íntima como pública.
Porque creemos en la necesidad de defender la diversidad afectivo-sexual, en una sociedad en la que la libertad sexual permita que cada cual haga con su cuerpo, su género o su sexualidad lo que desee.
Porque saludamos la compañía de los feminismos racializados, tan necesarios, de los que tanto tenemos que aprender de nuestro propio privilegio.
Por todo ello, el 8 de marzo saldremos a la calle, y animamos a todas y todos a participar en una movilización que impulse las olas de esta marea morada.

El 8 de marzo, a la huelga por nosotras

Históricamente el 8 de marzo se ha conmemorado el día internacional de la mujer trabajadora, pero el patriarcado ha conseguido convertirlo en un simplón “día de la mujer” que en pocos años terminará siendo algo parecido a la celebración de “el día de las Aguedas”. Se pretende borrar de un solo golpe la historia de las mujeres trabajadoras que lucharon y murieron por reclamar sus derechos como clase y como mujeres.

El 8 de marzo es una fecha con un fuerte contenido simbólico, como lo es el primero de mayo. Tenemos que visibilizar las luchas y no olvidar nuestra historia. Por ello es necesario recuperar el verdadero contenido del día 8 de marzo e incluso ir más allá, dotarlo de nuevas reivindicaciones y poner en marcha nuestra mejor herramienta de lucha: La Huelga General.

Existen mil razones para acudir, mujeres y hombres, a la Huelga General el 8 de Marzo y aquí se pretende reflejar algunas de ellas.

Llamar a la Huelga General el día en que se conmemora la lucha de la Mujer Trabajadora, no es solo una herramienta para denunciar la situación laboral de la mujer, sino que forma parte de una Estrategia de lucha contra el patriarcado y la desigualdad entre géneros. Por eso es importante que mujeres y hombres la secunden y con ello dejen patente su rechazo a la sobreexplotación de la mitad del género humano.

Por lo general las mujeres trabajadoras tenemos que soportar un grado de explotación más elevado que los hombres, desde el momento en que por iguales o similares trabajos la retribución salarial es considerablemente más baja. Sufrimos con mayor crudeza la temporalidad y precariedad laboral, al tiempo que tenemos multitud de sectores de actividad vedados a pesar de que no existe legislación que nos prohíba trabajar en ellos. También se nos penaliza la maternidad, pues permanecer fuera del trabajo por dedicarse al cuidado de los bebés durante unos años, supone que la reincorporación laboral se convierte en un calvario.

Es precisamente la estructura patriarcal de esta sociedad la que nos relega a un segundo plano, adjudicándonos básicamente un papel servil, cuidador y reproductivo que nos condena en el mundo laboral a ser una prolongación de ese pensamiento, por lo que sufrimos mayor temporalidad, tenemos menores salarios y ocupamos mayoritariamente sectores laborales relacionados con los servicios y los cuidados. Es significativo que durante el año 2016, 3 de cada 4 afiliadas a la seguridad social lo hiciera en solo 15 actividades económicas, entre las que destaca una abrumadora mayoría en el sector servicios. Prácticamente un tercio de la contratación femenina en 2016 se concentró en la hostelería y el comercio al por menor.

Se da también la circunstancia de que cada vez que la mujer se incorpora significativamente a un sector laboral masculinizado, los salarios bajan y las condiciones empeoran a una velocidad de vértigo. Un ejemplo claro y reciente es el sector de la prensa.

La realidad laboral que sufrimos las mujeres nos aboca a la pobreza, de ahí que se hable de la “feminización de la pobreza”, con raíces profundas en el sistema de explotación patriarcal, y no sólo mientras se está en edad laboral, sino también en la vejez, ya que dos de cada tres pensionistas que no superan el SMI son mujeres. En el 2016, mientras los varones pensionistas percibieron una media de 1.140,37 euros, ellas tuvieron que conformarse con 718,23; es decir, un 37% menos. La brecha resulta especialmente sangrante en los tramos más bajos de pensión. Hay 3.619.215 millones de pensionistas de ambos sexos que no pasan del SMI, fijado por el Gobierno para este año en 707,6 euros al mes. Pues bien, dos tercios de ellos (2.372.672) son mujeres, frente a 1.246.543 hombres.

La estabilidad laboral entre los varones es aproximadamente cinco puntos superior a la de las mujeres. El número de afiliadas a la seguridad social, de carácter temporal aumentó cinco veces más que las que lo hicieron por contratación indefinida, y las jornadas parciales siguen predominando entre las afiliadas que casi duplicaron a las registradas por los hombres cotizantes.

En 2016, al igual que en 2015, la modalidad de Contrato Eventual por circunstancias de la producción, a jornada completa y con una duración igual o inferior a un mes caracterizó la relación contractual más frecuente entre las trabajadoras –superó el 16 % de la contratación femenina–. Le siguieron en frecuencia, los contratos en la misma modalidad, con igual duración pero a jornada parcial (13,20 %) y los de Obra o servicio, a jornada completa y de duración indeterminada (13,04 %). Esta última fue la relación contractual más frecuente entre los varones, con más del 30 % de los contratos, evidenciándose así una vez más la brecha laboral, que siempre se produce en detrimento de las mujeres.

En 2016 los contratos indefinidos a mujeres se incrementaron solo en un 0,75%, frente a una aumento del 6,88% de los contratos temporales, estando el número de trabajadoras con contrato temporal dos puntos por encima de los registrados por los hombres. Todos los sectores experimentaron aumentos de la contratación temporal de mujeres por encima de la indefinida. Por tipo de jornada, la mayoría de las personas contratadas a jornada parcial, el 72,61 % eran mujeres mientras que la mayoría de los trabajadores a jornada completa, el 59,30 % eran hombres.

La brecha de género se traduce en unas tasas de actividad y de empleo inferiores a las de los hombres así como en una tasa de paro 3,03 puntos superior a la masculina.

No se puede obviar el problema del subempleo, que afecta en España a 1,9 millones de trabajadores, de los cuales el 59,09 % son mujeres y el 40,95 º% son hombres. En 2016, en contra de lo ocurrido el año anterior, la brecha de género en el subempleo se amplió casi 5 puntos porcentuales. El subempleo femenino se concentró, como no, en el sector servicios.

 

Podría continuarse aportando datos y datos que reflejan la sobreexplotación y segregación laboral que sufrimos las mujeres (si se desea más información es interesante acudir a la publicación del “Observatorio de las Ocupaciones. 2017 Informe del mercado de trabajo de las mujeres estatal datos 2016”).

En definitiva, la lucha contra el patriarcado no es solo cuestión de mujeres, la lucha contra la explotación, contra la pobreza, contra cualquier forma de dominación, nos incumbe a la totalidad del género humano, hombres y mujeres que comparten un ideario y son capaces de pelear por él.

Por ello el 8 de marzo es necesario que la totalidad de la clase trabajadora acuda a la huelga general, para convertir ese día en una jornada de lucha económica e ideológica, dotada de contenido reivindicativo y transformador, que empodere a la mujer trabajadora y deje un mensaje bien claro al sistema de explotación más antiguo de la humanidad.

Rosa Drosera
CNT Valladolid
Juntas paramos, juntas avanzamos. Huelga feminista

Juntas paramos, juntas avanzamos. Huelga feminista


La Confederación Nacional del Trabajo apoya al llamamiento de huelga de los movimientos feministas convocando huelga general para el 8M.
Porque creemos que la violencia económica debe seguir encontrándonos de frente. Porque reconocemos el inmenso valor del cuidado, tan interesadamente obviado por el capitalismo salvaje.
Porque creemos que la violencia sexual, al fin en cuestión, al fin fuera del armario, nos afecta en todas las dimensiones de la vida y atenta contra la libertad tanto íntima como pública. Porque creemos en la necesidad de defender la diversidad afectivo-sexual, en una sociedad en la que la libertad sexual permita que cada cual haga con su cuerpo, su género o su sexualidad lo que desee.
Porque saludamos la compañía de los feminismos racializados, tan necesarios, de los que tanto tenemos que aprender de nuestro propio privilegio.
Por todo ello, el 8 de marzo saldremos a la calle, y animamos a todas y todos a participar en una movilización que impulse las olas de esta marea morada.

¡A la huelga, hermanas!

¡A la huelga compañeras, compañeros!

8 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA,  DÍA DE HUELGA GENERAL FEMINISTA EN CUATRO CAMPOS

8 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA, DÍA DE HUELGA GENERAL FEMINISTA EN CUATRO CAMPOS

Existen mil razones para acudir TOD@S, mujeres y hombres, a la Huelga General el 8 de Marzo y aquí se pretende reflejar algunas de ellas.

Llamar a la Huelga General el día en que se conmemora la lucha de la Mujer Trabajadora, no es sólo una herramienta para denunciar la situación laboral de la mujer, sino que forma parte de una estrategia de lucha contra el patriarcado y la desigualdad entre géneros. Por eso es importante que tanto mujeres como hombres la secunden y con ello dejen patente su rechazo a la sobreexplotación de la mitad del género humano.

Se pretende que esta huelga conste de 4 campos: laboral, cuidados, consumo y estudiantil. Queremos que las mujeres tengamos un papel protagonista y seamos las que estemos en la calle, mientras que nuestros compañeros hombres se mantengas en un segundo plano y si es posible sean los que se queden haciendo los cuidados que habitualmente hacemos nosotras.

Exponemos a continuación algunas de todas las razones que hay para secundar esta huelga general feminista desglosado en los 4 ejes de ésta:

  1. LABORAL

Por lo general las mujeres trabajadoras tenemos que soportar un grado de explotación más elevado que los hombres, desde el momento en que por iguales o similares trabajos la retribución salarial es considerablemente más baja. Tenemos que trabajar más para que se nos reconozca mucho menos. Sufrimos con mayor crudeza la temporalidad y precariedad laboral. También se nos penaliza la maternidad, pues permanecer fuera del trabajo por dedicarse al cuidado de los bebés durante unos años supone que la reincorporación laboral se convierte en un calvario. Incluso llegando a decirnos que si las mujeres que no tienen hijos van a asumir el trabajo de sus compañeras en reducción de jornada por cuidado de hijos.

Es significativo que durante el año 2016, 3 de cada 4 afiliadas a la seguridad social lo hiciera en solo 15 actividades económicas, entre las que destaca una abrumadora mayoría en el sector servicios. Prácticamente un tercio de la contratación femenina en 2016 se concentró en la hostelería y el comercio al por menor.

Se da también la circunstancia de que cada vez que la mujer se incorpora significativamente a un sector laboral masculinizado, los salarios bajan y las condiciones empeoran a una velocidad de vértigo. Un ejemplo claro y reciente es el sector de la prensa.

La realidad laboral que sufrimos las mujeres nos aboca a la pobreza, de ahí que se hable de la “feminización de la pobreza”, con raíces profundas en el sistema de explotación patriarcal, y no solo mientras se está en edad laboral, sino también en la vejez, ya que dos de cada tres pensionistas que no superan el SMI son mujeres. En el 2016, mientras los varones pensionistas percibieron una media de 1.140,37 euros, ellas tuvieron que conformarse con 718,23; es decir, un 37% menos.

En 2016 los contratos indefinidos a mujeres se incrementaron solo en un 0,75%, frente a una aumento del 6,88% de los contratos temporales, estando el número de trabajadoras con contrato temporal dos puntos por encima de los registrados por los hombres. Todos los sectores experimentaron aumentos de la contratación temporal de mujeres por encima de la indefinida. Por tipo de jornada, la mayoría de las personas contratadas a jornada parcial, el 72,61 % eran mujeres mientras que la mayoría de los trabajadores a jornada completa, el 59,30 % eran hombres.

La brecha de género se traduce en unas tasas de actividad y de empleo inferiores a los hombres así como en una tasa de paro 3,03 puntos superior a la masculina.

No se puede obviar el problema del subempleo, que afecta en España a 1,9 millones de trabajadores, de los cuales el 59,09 % son mujeres y el 40,95 % son hombres. El subempleo femenino se concentró, como no, en el sector servicios.

Si se desea más información es interesante acudir a la publicación del Observatorio de las Ocupaciones. 2017 Informe del mercado de trabajo de las mujeres estatal datos 2016de la cual se reproducen algunas gráficas y tablas.

  1. CUIDADOS

Parece que los cuidados pasan invisibles a los ojos de las personas pero diariamente se están realizando cuidados por parte de las mujeres como un trabajo más nada gratificante. Las personas dependientes siempre están a cargo de las mujeres porque los hombres no saben, a lxs niñxs los van a buscar al colegio o a las actividades las madres o las abuelas porque los padres están cansados, la comida la hace ella que cocina mejor y yo mancho mucho, planchar no sé, ir a la compra mi mujer que mira las ofertas, también guarda la compra ella porque lo coloca ordenado y yo lo dejo tirado, el/la niño/a se ha puesto enfermo ya deja la mujer de trabajar para cuidarle, hay que dar de comer al abuelo ya lo da mejor la mujer que tiene más paciencia aunque sea mi padre….

Así podríamos poner mil ejemplos más del trabajo diario de cuidados que hacemos las mujeres y pasa desapercibido. Por eso esta huelga también se tiene que notar en los cuidados porque estamos hartas ya de este papel de cuidadoras que se nos ha impuesto y tiene que ser repartido por igual en cualquier ámbito.

  1. CONSUMO

Gracias a la publicidad sexista a la que nos vemos sometidas las mujeres se nos ve como personas frágiles pero que tienen que ser perfectas, seguir unos cánones de belleza imposibles y ser como a los hombres les gusta para poder triunfar. Por supuesto para conseguir eso hay que consumir todo tipo de productos para ser siempre jóvenes, delgadas, pelo perfecto, no tener celulitis, tacones para estilizar, vestir a la moda y un largo etcétera.

¿Por qué los productos de higiene íntima son tan caros? ¿Acaso la mitad de la población no las necesita una vez al mes? ¿No deberían ser productos de primera necesidad?

Esto ha llegado a tal punto hasta convertir a las mujeres en objetos al servicio de los deseos de los hombres. Si no vestimos, actuamos y vivimos como nos dicen somos susceptibles de ser violadas, maltratadas, matadas o atacadas. Y todo porque nos ven como objetos que se pueden usar cuando se quiera, personas de segunda o tercera con distintos derechos.

Vamos a romper esa cultura machista de que la mujer tiene que ser perfecta y vamos a salir a la calle como nos dé la gana sin sentirnos en la obligación de consumir ningún producto de belleza o con un estereotipo.

  1. ESTUDIANTIL

Analizando la problemática feminista específica al ámbito estudiantil, algunas demandas que se mencionan son: visibilizar a las mujeres en los estudios androcéntricos, revalorizar los estudios feminizados, elaborar planes de estudio con más presencia de mujeres y personas racializadas, utilizar lenguaje inclusivo en la educación, permitir a las estudiantes organizarse libremente y garantizar espacios para ello, mejorar la conciliación laboral y familiar con los estudios, promover la paridad en los cargos universitarios, acabar con la violencia sexual profesores-alumnas y alumnos-alumnas, y establecer mecanismos efectivos para abordar esta violencia. Una de las principales preocupaciones de las estudiantes es asegurarse de que las huelguistas no sean perjudicadas posteriormente. Esto se conseguirá convocando huelga también los sindicatos estudiantiles.

En definitiva, la lucha contra el patriarcado, contra la explotación, contra la pobreza, contra cualquier forma de dominación… no es “cosas de mujeres”, nos incumbe a la totalidad del género humano. A las mujeres por sufrirlo en primera persona y a los hombres porque, desde su papel de privilegio, comparten nuestro ideario y son capaces de pelear por él.

Por ello el 8 de marzo se llama a la huelga general feminista a la totalidad de la clase trabajadora.

La lucha será feminista o no será.

Grupo Anarcosindical de Mujeres – CNT Valladolid