«El sector de cuidados es esencial y sin nosotras este servicio no funciona»

«El sector de cuidados es esencial y sin nosotras este servicio no funciona»

Entrevista a Concepción Lastra, cuidadora y delegada sindical de CNT.

Las y los asistentes de ayuda domiciliaria, un sector que realiza tareas esenciales en nuestra sociedad, denuncia la situación de precariedad y explotación en que se encuentra a lo largo y ancho del Estado.

En Santander, la UTE QSAD, empresa con la que el Instituto Cántabro de Servicios Sociales —del gobierno del PRC-PSOE— subcontrata el servicio de atención a personas mayores y dependientes impone a las cuidadoras condiciones leoninas sin apenas resistencia por parte de CCOO, según denuncian las trabajadoras. Concepción Lastra, delegada sindical de CNT nos explica en qué condiciones se encuentran y su lucha sindical. Lo tiene muy claro: «Si no trabajan por ti, que no decidan por ti».

CNT: ¿En qué consiste la ayuda a domicilio que prestáis?
CONCEPCIÓN LASTRA: Es un servicio con una serie de actuaciones preventivas, rehabilitadoras, formativas y de atención personal y doméstica realizas por personal cualificado llevadas a cabo en el domicilio de las personas en situación de dependencia, con el fin de prestar apoyo y atender sus necesidades básicas permitiendo la permanencia de los usuarios dependientes en su entorno y también prestando apoyo a sus cuidadores familiares.

CNT: ¿Es un sector muy feminizado?
CONCEPCIÓN LASTRA: Sí, aunque la dirección y dueños de estas empresas son mayoritariamente hombres.

CNT: ¿De dónde surgen el conflicto que tenéis ahora?
CONCEPCIÓN LASTRA: Esto ya se viene fraguando desde septiembre 2015, con la adjudicación de UTE QSAD ( diciembre 2015) que se quedó dos lotes, la zona 2 y la zona 3 que es la que nos ocupa. Pues bien, ya entonces la empresa QSAD empezó con las modificaciones en las condiciones de trabajo: hubo reducciones de jornada, cambios de categoría, dejar de pagar los kilometrajes etc., y ya en una reunión en septiembre 2015 con UGT las delegadas que había entonces y los asesores del sindicato nos dijeron que la nueva empresa “pintaba bien”, pero que no le parecía bien a la empresa el sistema de turnos 6/2 —trabajar seis días, descansar dos— con el que nos subrogaron, por lo tanto había que cambiarlo. El asesor que se jubilaba (Antonio Gázquez) de UGT dijo que 5/2 —cinco días, dos libranzas— y la asesora que quedaría en su puesto (Margarita Pelayo), nos dijo que sería un 4/2 —cuatro días se trabaja, dos se descansa—. No pudieron hacerlo entonces, y solo se solicitó a esta empresa un calendario laboral como tienen en la zona 2, pero aprovenchado la mayoría de la sección sindical de las trabajadoras independientes en el comité de empresa y a petición suya con apoyo de UGT nos pretenden imponer esta modificación a todas luces ilegal, ahora en el 2018, porque se va a sacar a subasta el servicio en el 2019. De esta forma nos subrogan aún más baratas.

CNT: ¿Qué solicita la sección sindical de CNT? ¿Y los otros sindicatos?
CONCEPCIÓN LASTRA: Lo que queremos ahora es impedir que se lleve a cabo tal modificación y nos respeten las condiciones en las que estamos, con las que fuimos subrogadas, y de ahí recuperar los derechos perdidos a lo largos de los años de subcontratación. También es nuestro objetivo mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras, por lo que lucharemos por conseguir nuevas mejoras. Y que el servicio vuelva a ser público: eso es lo más importante. Quitando el Sindicato Unitario, que está en esta lucha, los demás sindicatos no han hecho nada para evitar la pérdida de derechos y han contribuido a la precarización de nuestras condiciones laborales. Es más, han desunido a la plantilla, y se ha dado el caso de una compañera, por hablar conmigo, literalmente me dijo que la pusieron “verde”. Considero que este no es el camino, sino que nos debemos de unir aunque sea entre nosotras como trabajadoras, puesto que tenemos los mismos problemas y luchas.

CNT: ¿Hay denuncias previas a esta?
CONCEPCIÓN LASTRA: Sí, tanto por modificaciones por reducciones de jornada, por kilometrajes, por despidos, por conciliación familiares etc.

CNT: ¿Cómo se aprovechan las empresas? ¿Cuáles son sus procedimientos?
CONCEPCIÓN LASTRA: En la puja de la subasta del servicio, pujan a la baja con ofertas temerarias y, claro, lo consiguen, pero eso no es viable y luego con sus predicciones de lo que esperan ganar, que luego no se cumplen, porque son absolutamente codiciosos, pretenden sacarlo de las trabajadoras y de las copagos de los usuarios. En la actualidad, la nueva propuesta de esta empresa es que el gobierno de Cantabria les pague más por hora prestada por usuario. Eso sí, contribuyendo las arcas públicas en su propio beneficio. Sus procedimientos ya son bien sabidos: abaratan costes, a través de precarizar a las trabajadoras. Hay que recordar que hacemos constantes desplazamientos en prestación del servicio —trabajan en distintos pueblos en un mismo día, atendiendo a gente mayor y dependiente que lo necesita—, con nuestro propio vehículo y sin apenas gastos de kilometraje por parte de la empresa, ya que lo costeamos las trabajadoras. Teniendo a su total disponibilidad a las trabajadoras, con el consabido “me debes horas”, debido a que a menudo no nos encomiendan servicios suficientes para completar las jornadas.

CNT: ¿Hacen algo las administraciones?
CONCEPCIÓN LASTRA: Nada, aun teniendo pleno conocimiento de tales prácticas.

CNT: ¿Qué dirías a alguien que se encuentre en tu situación?
CONCEPCIÓN LASTRA: Que luchen por su puesto de trabajo y por unas condiciones dignas, que se puede conseguir, uniéndonos, porque somos un sector esencial y sin nosotras este servicio no funciona. También que pierdan el miedo, que no estamos solas, que desde CNT pedimos su solidaridad, ya que tendrán la nuestra. Porque no somos máquinas de hacer dinero, somos seres humanos y como tal debemos ser tratadas. Si no trabajan por ti, que no decidan por ti.

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Cuidar a las que cuidan

Cuidar a las que cuidan

Tanto o más importante que el techo de cristal para mujeres directivas es el suelo de barro en el que trabajan las mujeres que cuidan de mayores y dependientes.

 

No hay autonomía posible si esta no parte de los vínculos con los demás. El neoliberalismo lo sabe y, justo por eso, se empeña en convencernos de hacer vidas cada vez más individuales, ergo más precarias y a la vez dominables. A fuerza de dejar de preocuparnos por lo relacional, por los cuidados recíprocos, por el común, dejamos que la soledad acreciente nuestra vulnerabilidad, y permitimos, incluso, que la atención a esta vulnerabilidad se convierta en un nicho de mercado, y que se brinde con criterio empresarial.

El encargado de velar por la asistencia a mayores y dependientes en buena parte del Estado es hoy nada menos que Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y, a la sazón, de Clece, sociedad multiservicios del grupo ACS, que cuando le falló el ladrillo amplió horizontes sin pudor. Vivimos en una sociedad lo bastante absurda como para poner los cuidados en manos empresas que lo mismo te gestionan un residuo urbano o una zona ajardinada que una residencia de ancianos o la asistencia domiciliaria. Se ha entregado un bien social al ámbito del negocio puro y duro. En fin.

Recientemente, la Plataforma de Auxiliares de Ayuda a Domicilio ha denunciado en el Congreso la precariedad con la que desarrollan un servicio esencial para colectivos vulnerables y, por tanto, para toda la sociedad —todos somos dependientes en alguna medida y, antes o después, lo seremos más—. Las cuidadoras se ven obligadas a denunciar la precariedad y la explotación en un sector que, cómo no, ha sido subcontratado ergo privatizado en todo el Reino de España.

En Cantabria, sin ir más lejos, las delegadas sindicales de CNT y el Sindicato Unitario han denunciado que la UTE QSAD, empresa con la que el Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS) subcontrata la asistencia domiciliaria desde 2016, recorta sus ya recortadas condiciones laborales, las explota, algo que, consideran, no sólo las afecta a ellas, sino que repercute en la calidad del servicio, en el bienestar de los usuarios, personas, recordemos, mayores y dependientes.

Hay denuncias en Cantabria, pero también en Madrid, Sevilla, Córdoba, Málaga, Bizkaia, Barcelona… Es general, vaya. Las empresas imponen contratos de jornada mínima con salarios muy bajos, reducciones de horas sin merma del trabajo a realizar, horarios discontinuos con desplazamientos no retribuidos, rapiña en los días de libranza cuando ni siquiera disfrutan de domingos y festivos, no reconocimiento de las enfermedades laborales… Condiciones deplorables, por resumir.

En este colectivo, la gran mayoría son mujeres: es un sector feminizado y, por ello, depauperado. Un sector, además, con un gran porcentaje de trabajadoras migrantes, muchas chantajeadas por la presión de no perder el contrato que asegure su residencia.

Cuidar de los ancianos, nuestros mayores, nuestros progenitores, quienes han trabajado tantos años, quienes acumulan una experiencia que la juventud por ley de vida no tiene, resulta ser hoy algo así como una gestión de residuos. Basta escuchar las declaraciones sobre el colectivo pensionista de ese icono de la vagancia y el descaro político-institucional que es Celia Villalobos —campeona del Candy Crush y de las siestas en el Congreso— para ver el lugar al que han quedado relegados los mayores en nuestra sociedad. Malas pensiones y mal acompañamiento, y todo ello bajo la sombra de una misma amenaza: la empresa y la banca acechan, quieren hacer caja en el sector de la protección y los cuidados.

Para revertir esta terrible tendencia, es imprescindible reconocer el valor social del trabajo de las mujeres que cada día se hacen cargo de una labor fundamental, mujeres que trabajan en pésimas condiciones mientras sufren en sus manos y sus espaldas la dureza de tareas vitales que otros no pueden o no quieren hacer. Deberían tener, cuando menos, tanta equidad en las condiciones laborales como prestigio social y, en cambio, se les come la precariedad mientras las administraciones miran para otro lado.

Ahora que el mensaje de los feminismos llega con más fuerza conviene recordar que la economía feminista pone en el centro el valor de los cuidados: la reproducción de la vida es una cuestión esencial que debemos asumir entre todos, y un trabajo cuyo valor debe ser reconocido. Es relevante romper el techo de cristal para mujeres que desean llegar a puestos directivos, pero lo es tanto o más acabar con el suelo de barro al que están abocadas mujeres que realizan una tarea tan desagradecida y silenciosa como fundamental. Crear riqueza social es mucho más que hacer dinero.

Así que gigantes como Eulen, Clece o empresas más pequeñas como QSAD, que muestran poca vocación de cuidados explotando y maltratando a sus cuidadoras, deberían considerarse incapacitadas para esta importante labor. Las cuidadoras advierten de que la privatización ha conseguido, sobre todo, empeorar el servicio. Experiencias de remunicipalización como la de Albolote muestran otro camino, una mejora del servicio —que incluso ha producido superávit— cuando el principio rector es el bien común y no el beneficio empresarial.

Algo dice de nosotros que proliferen los autocuidados en clave neoliberal —la industria de la felicidad egocéntrica: coaching, masajes, nutricionistas, personal trainer, yoga, mindfulness…— y cada vez menos los cuidados recíprocos. Parecemos no entender que la fragilidad y la vulnerabilidad son comunes a todos y en común se deben gestionar. Descuidarlo, descuidarnos, nos aboca a terminar nuestros días solos, enfermas, abandonados. Y nadie quiere acabar así.

Patricia Manrique
Artículo publicado originalmente en eldiario.es

8 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA,  DÍA DE HUELGA GENERAL FEMINISTA EN CUATRO CAMPOS

8 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA, DÍA DE HUELGA GENERAL FEMINISTA EN CUATRO CAMPOS

Existen mil razones para acudir TOD@S, mujeres y hombres, a la Huelga General el 8 de Marzo y aquí se pretende reflejar algunas de ellas.

Llamar a la Huelga General el día en que se conmemora la lucha de la Mujer Trabajadora, no es sólo una herramienta para denunciar la situación laboral de la mujer, sino que forma parte de una estrategia de lucha contra el patriarcado y la desigualdad entre géneros. Por eso es importante que tanto mujeres como hombres la secunden y con ello dejen patente su rechazo a la sobreexplotación de la mitad del género humano.

Se pretende que esta huelga conste de 4 campos: laboral, cuidados, consumo y estudiantil. Queremos que las mujeres tengamos un papel protagonista y seamos las que estemos en la calle, mientras que nuestros compañeros hombres se mantengas en un segundo plano y si es posible sean los que se queden haciendo los cuidados que habitualmente hacemos nosotras.

Exponemos a continuación algunas de todas las razones que hay para secundar esta huelga general feminista desglosado en los 4 ejes de ésta:

  1. LABORAL

Por lo general las mujeres trabajadoras tenemos que soportar un grado de explotación más elevado que los hombres, desde el momento en que por iguales o similares trabajos la retribución salarial es considerablemente más baja. Tenemos que trabajar más para que se nos reconozca mucho menos. Sufrimos con mayor crudeza la temporalidad y precariedad laboral. También se nos penaliza la maternidad, pues permanecer fuera del trabajo por dedicarse al cuidado de los bebés durante unos años supone que la reincorporación laboral se convierte en un calvario. Incluso llegando a decirnos que si las mujeres que no tienen hijos van a asumir el trabajo de sus compañeras en reducción de jornada por cuidado de hijos.

Es significativo que durante el año 2016, 3 de cada 4 afiliadas a la seguridad social lo hiciera en solo 15 actividades económicas, entre las que destaca una abrumadora mayoría en el sector servicios. Prácticamente un tercio de la contratación femenina en 2016 se concentró en la hostelería y el comercio al por menor.

Se da también la circunstancia de que cada vez que la mujer se incorpora significativamente a un sector laboral masculinizado, los salarios bajan y las condiciones empeoran a una velocidad de vértigo. Un ejemplo claro y reciente es el sector de la prensa.

La realidad laboral que sufrimos las mujeres nos aboca a la pobreza, de ahí que se hable de la “feminización de la pobreza”, con raíces profundas en el sistema de explotación patriarcal, y no solo mientras se está en edad laboral, sino también en la vejez, ya que dos de cada tres pensionistas que no superan el SMI son mujeres. En el 2016, mientras los varones pensionistas percibieron una media de 1.140,37 euros, ellas tuvieron que conformarse con 718,23; es decir, un 37% menos.

En 2016 los contratos indefinidos a mujeres se incrementaron solo en un 0,75%, frente a una aumento del 6,88% de los contratos temporales, estando el número de trabajadoras con contrato temporal dos puntos por encima de los registrados por los hombres. Todos los sectores experimentaron aumentos de la contratación temporal de mujeres por encima de la indefinida. Por tipo de jornada, la mayoría de las personas contratadas a jornada parcial, el 72,61 % eran mujeres mientras que la mayoría de los trabajadores a jornada completa, el 59,30 % eran hombres.

La brecha de género se traduce en unas tasas de actividad y de empleo inferiores a los hombres así como en una tasa de paro 3,03 puntos superior a la masculina.

No se puede obviar el problema del subempleo, que afecta en España a 1,9 millones de trabajadores, de los cuales el 59,09 % son mujeres y el 40,95 % son hombres. El subempleo femenino se concentró, como no, en el sector servicios.

Si se desea más información es interesante acudir a la publicación del Observatorio de las Ocupaciones. 2017 Informe del mercado de trabajo de las mujeres estatal datos 2016de la cual se reproducen algunas gráficas y tablas.

  1. CUIDADOS

Parece que los cuidados pasan invisibles a los ojos de las personas pero diariamente se están realizando cuidados por parte de las mujeres como un trabajo más nada gratificante. Las personas dependientes siempre están a cargo de las mujeres porque los hombres no saben, a lxs niñxs los van a buscar al colegio o a las actividades las madres o las abuelas porque los padres están cansados, la comida la hace ella que cocina mejor y yo mancho mucho, planchar no sé, ir a la compra mi mujer que mira las ofertas, también guarda la compra ella porque lo coloca ordenado y yo lo dejo tirado, el/la niño/a se ha puesto enfermo ya deja la mujer de trabajar para cuidarle, hay que dar de comer al abuelo ya lo da mejor la mujer que tiene más paciencia aunque sea mi padre….

Así podríamos poner mil ejemplos más del trabajo diario de cuidados que hacemos las mujeres y pasa desapercibido. Por eso esta huelga también se tiene que notar en los cuidados porque estamos hartas ya de este papel de cuidadoras que se nos ha impuesto y tiene que ser repartido por igual en cualquier ámbito.

  1. CONSUMO

Gracias a la publicidad sexista a la que nos vemos sometidas las mujeres se nos ve como personas frágiles pero que tienen que ser perfectas, seguir unos cánones de belleza imposibles y ser como a los hombres les gusta para poder triunfar. Por supuesto para conseguir eso hay que consumir todo tipo de productos para ser siempre jóvenes, delgadas, pelo perfecto, no tener celulitis, tacones para estilizar, vestir a la moda y un largo etcétera.

¿Por qué los productos de higiene íntima son tan caros? ¿Acaso la mitad de la población no las necesita una vez al mes? ¿No deberían ser productos de primera necesidad?

Esto ha llegado a tal punto hasta convertir a las mujeres en objetos al servicio de los deseos de los hombres. Si no vestimos, actuamos y vivimos como nos dicen somos susceptibles de ser violadas, maltratadas, matadas o atacadas. Y todo porque nos ven como objetos que se pueden usar cuando se quiera, personas de segunda o tercera con distintos derechos.

Vamos a romper esa cultura machista de que la mujer tiene que ser perfecta y vamos a salir a la calle como nos dé la gana sin sentirnos en la obligación de consumir ningún producto de belleza o con un estereotipo.

  1. ESTUDIANTIL

Analizando la problemática feminista específica al ámbito estudiantil, algunas demandas que se mencionan son: visibilizar a las mujeres en los estudios androcéntricos, revalorizar los estudios feminizados, elaborar planes de estudio con más presencia de mujeres y personas racializadas, utilizar lenguaje inclusivo en la educación, permitir a las estudiantes organizarse libremente y garantizar espacios para ello, mejorar la conciliación laboral y familiar con los estudios, promover la paridad en los cargos universitarios, acabar con la violencia sexual profesores-alumnas y alumnos-alumnas, y establecer mecanismos efectivos para abordar esta violencia. Una de las principales preocupaciones de las estudiantes es asegurarse de que las huelguistas no sean perjudicadas posteriormente. Esto se conseguirá convocando huelga también los sindicatos estudiantiles.

En definitiva, la lucha contra el patriarcado, contra la explotación, contra la pobreza, contra cualquier forma de dominación… no es “cosas de mujeres”, nos incumbe a la totalidad del género humano. A las mujeres por sufrirlo en primera persona y a los hombres porque, desde su papel de privilegio, comparten nuestro ideario y son capaces de pelear por él.

Por ello el 8 de marzo se llama a la huelga general feminista a la totalidad de la clase trabajadora.

La lucha será feminista o no será.

Grupo Anarcosindical de Mujeres – CNT Valladolid